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EL AMOR ROMÁNTICO

martes, febrero 13

Un brindis por nuestros triángulos reales. Por los protagonistas de nuestras historias de amor. Por nosotras, nuestra intimidad, nuestro compromiso y nuestra pasión.

Ya no es un secreto que que me apasiona la Psicología, y que tengo el enorme placer de dedicarme a lo que amo. Si tenía alguna espinita clavada era no haberme atrevido con otra de mis pasiones: escribir; y hace unos meses tuve la suerte de unir ambos ámbitos publicando "Nuestros mejores momentos".

*****SPOILERS. SPOILERS. SPOILERS. SPOILERS... ******

Aprovechando el mes del amor, el día del amor, y mis ganas de escribir una entrada (todo hay que confesarlo), me gustaría contaros algo más de esa "Teoría del triángulo del amor". 

El señor Sternberg ya desde 1989 señalaba los tres INGREDIENTES del amor (que te sonarán si has leído NMM): pasión, intimidad y compromiso, que serían comunes al AMOR en cualquier época y cultura.

¿¿NO OS PARECE UNA IDEA PRECIOSA??

—Audrey, creo que se refiere solamente a las personas...                    Da igual, la foto se queda.












El amor pleno es una combinación equilibrada de esos tres elementos (aunque a nuestro Marco le parezca demasiado utópico).

INTIMIDAD: Es el interés en el otro, deseo de estar con él, de acercarnos, de buscarnos, de compartir. De procurar el bienestar de la pareja, sentirse felices a su lado, respetarse, contar con el otro en los momentos difíciles. Implicaría también entenderse, conocer los puntos fuertes y débiles del otro, saber "de dónde viene"; comunicarse, apoyarse emocionalmente, valorarse...

PASIÓN:  El componente más físico (o mejor, psicofisiológico), la necesidad del contacto con el otro, el deseo de unión, la expresión de la entrega y de la satisfacción sexual. El componente que más fácilmente se desarrolla y que antes puede desgastarse (especialmente si no se lee literatura romántica, jejeje).

COMPROMISO: Combina el aspecto a corto plazo, la decisión de amar a otra persona, y el subcomponente a largo plazo, comprometerse a mantener ese amor. Su autor lo señala como el componente que "puede resultar esencial para atravesar períodos difíciles y volver a los mejores", Marco acaba siendo un experto en  ello, en comprometerse a pesar de esas etapas...y quizá así conquiste a Elea finalmente💗💚💙.

Sin embargo, podemos estar comprometidos con la persona, y no con la relación (por ejemplo, cuando dos personas buscan distintos tipos de relación, o cuando una de ellas necesita otro tipo de papel en la misma...). O estar comprometidos con la relación, y no con la persona...como le ocurre a Marco con su primera relación.

 ¿Y QUÉ OCURRE CON LA COMBINACIÓN DE ESTOS TRES INGREDIENTES, O LA AUSENCIA DE ALGUNO DE ELLOS?

OCURREN LOS DISTINTOS TIPOS DE AMOR



Sternberg asume MÚLTIPLES TRIÁNGULOS DEL AMOR, su GEOMETRÍA DEL AMOR: diferentes formas de triángulos según el porcentaje que tienen de los distintos componentes. Sobra decir, que el ideal es el equilátero...por el que todos luchamos, un amor equilibrado en el que los tres componentes estén igualmente combinados.

 "Modificando el área y la forma del triángulo del amor, podemos representar una amplia variedad de relaciones y, particularmente, el curso de una relación íntima a través del tiempo."
(Robert Sternberg, 1989)

Me gusta la idea de la evolución también aplicada al amor. Las personas, las parejas, los amores, pasamos por distintas etapas y triángulos según momentos y etapas. Es más fácil lucharlas si sabemos qué componentes tenemos que cuidar, ¿no creéis?

El autor también trata las expectativas, los triángulos reales y los ideales, y la diferencia entre ellos: LA INSATISFACCIÓN en la relación. No es que sea una teoría muy completa, pero creo que su punto fuerte es poder explicar con metáforas relativas a un mero triángulo, tantos aspectos como trata del AMOR. Quizá por ello, después de tantos años, sigo acordándome de ella.
Y ahora, os dejo rememorar uno de los momentos de Marco y Elea con un triángulo:


Contagiados por sus murmullos, Marco me habla de sus veranos, aquellos en los que viajaba de camping en camping con sus padres, que, ahogados económicamente, organizaban como podían las escapadas familiares. Y así acabamos hablando de nuestra adolescencia y, por inercia, nos contamos nuestros amores y desamores. Los de verano y los de invierno. Los que nos marcaron y lo que casi hemos borrado. Los que dolieron y los que hicimos doler.

—¿Te acuerdas lo que me dijiste en una de tus sesiones sobre el amor?

Dejo de atender el brillo de las estrellas y viro la cabeza hacia él.

—¿A qué te refieres?

—A aquello del triángulo.

—Ah, sí. El triángulo de Stenberg, intimidad, pasión y compromiso.

—¿Recuerdas lo que te contesté?

Sus ojos conectan con los míos, como si quisieran alertarme de que es importante cada palabra.

—Vagamente. Creo recordar que me dijiste que no creías en ello y que eran estupideces.

—Más o menos. El caso es que… —aprovecha la pausa para sacar algo de su bolsillo. Una cajita con unas letras doradas que parecen brillar con los destellos de la poca luz que les llega— …el caso es que todo esto me ha hecho cambiar de opinión.

Mi corazón parece desbocarse. Mi mente solo puede centrarse en la caja, como si el resto no existiera. Sus palabras han empezado a llegar hasta mí como disipadas, como si las estuviera escuchando en otra realidad paralela. Me invade cierto alivio al pensar que la caja es demasiado grande como para contener un anillo.

—Creo que ese amor pleno del que hablabas es el que estoy sintiendo por ti. Bueno…no lo creo. Lo sé. El otro día pasé por una vitrina en unos grandes almacenes y vi este colgante, y me recordó a ello.

De la cajita, y con sumo cuidado, va sacando una gargantilla dorada con un elegante y minimalista colgante, en forma de triángulo, que me arranca un pedacito de ese ahogo que sentía.

—No quiero que pienses que quiero que te precipites, no quiero agobiarte. Pero es justo que sepas que he cambiado de opinión respecto a los sentimientos, y creo firmemente en que lo que tenemos es especial. Me gustaría que te pusieras el collar cuando pienses que sientes lo mismo, cuando estés preparada. A veces tengo miedo de hablarte de ello, porque sé que necesitas pensarlo sin prisas. Pero necesito que sepas hasta qué punto estoy comprometido, así que no volveré a mencionarlo. Esperaré a ver la intimidad, la pasión y el compromiso colgado de tu cuello para saber que estamos listos para hablarlo y hacerlo público. —Esto último lo sostiene con un deje tierno y pícaro, sospecho que con la intención de restarle vehemencia al momento por mí—. ¿Qué te parece? ¿Tenemos trato?
—Tenemos trato —logro articular.

¿¿Os apetece saber otros aspectos sobre la teoría se Sternberg?? ¿¿Sobre los tipos de amor?? ¿¿Sobre los triángulos ideales y relaes?? ¿¿Sobre psicología del amor?? 
Solo tendéis que dejar un comentario pidiéndolo...

OS DESEO TANTA INTIMIDAD, PASIÓN Y COMPROMISO COMO QUERÁIS EN VUESTRAS VIDAS.  
Gracias por pasaros.